lunes, 19 de octubre de 2015

Las acuarelas que me salvaron






No sé el momento exacto en el que empecé a notar que algo no iba bien. Yo que había tenido buenas y malas rachas como todo el mundo, pero sin perder nunca el sentido del humor, hace un año me costaba cada vez mas reír y no me apetecía hablar. Intentaba seguir haciendo mi vida con normalidad pero no era feliz. 

Como no tenía un motivo de peso para estar así (según mi criterio) no me sentía con derecho a estarlo, y entonces a la tristeza se le sumó la culpa y mas tarde la soledad cuando empecé a aislarme. Llegué a convencerme incluso de que no tenía nada que ofrecer a nadie (qué gilipollez), y en estas condiciones empecé 2015 pensando que me estaba volviendo loca, y por fin fui al médico. Me vio un señor muy amable que me dijo tranquilamente que que no estaba loca, sólo tenía algo llamado distimia que consiste básicamente y resumiendo en estar triste casi todo el rato. Ahora ya sabía lo que tenía, ahora me sentía una loca con papeles. 

Aquí Muriel era muy feliz
Intenté hacer caso a este hombre y poner en orden mi vida, alejarme de quien no me convenía, tener una rutina, me apunté a un gimnasio (gran error, hacer deporte en un sitio cerrado con desconocidos no es para mí), y así pasé el invierno, la primavera y cuando me iba encontrando mejor y con ganas, por cosas de la vida, ocurrieron otras que me hicieron empeorar. Desesperada recordé un libro de Marian Keyes, Salvada por los pasteles, con una introducción bastante dura en la que cuenta cómo empezó a hacer repostería con el propósito de ir postergando su idea de suicidarse "podía suicidarme o podía hacer un pastel, así que decidí hacer el pastel y que ya me suicidaría otro día". Yo estaba muy lejos de tener esas ideas, pero igual que ella necesitaba hacer algo que me hiciera sentir bien para sobrellevar el infierno en el que se estaba convirtiendo el verano.
Se me hacía difícil leer porque me no podía concentrarme, estaba en paro con trabajillos temporales que tampoco me ayudaban y tenía mucho tiempo libre por llenar. ¿Que podía hacer yo? pensé en cosas que me hicieran sentir bien y no las encontraba, pero había algo que dejé de hacer hace años y me gustaba porque decidí en algún momento que lo hacía regular: pintar. Así que con lo que gané dando clases particulares me compré un estuche nuevo de acuarelas, papel, pinceles... sin saber muy bien lo que iba a salir de ahí. 


Probé a dibujar flores pero no me interesaba mucho, tampoco quería pintar paisajes ni bodegones. Decidí que iba a pintar escenas de películas que fueran importantes para mí y me hubieran ayudado en algún momento de mi vida, para después ponerlas en mi habitación y ver cada día que incluso estando mal se puede hacer algo bueno y recordarlas. El resultado no es más que el de una aficionada que experimenta con las acuarelas, pero para mí tienen muchísimo valor al conseguir que me sintiera bien y en paz haciéndolas.



El verano ha acabado por fin con la sorpresa de que he sido constante haciendo algo, y de que no lo he hecho mal, (cosa que me ha sorprendido) y bueno, no soy la misma de antes y no creo que pueda volver a serlo, he perdido en este tiempo a amigos que no voy a recuperar y un poco de mi inocencia, pero por otro lado he sido capaz de hacer cosas que no imaginaba: descubrí que me encantaba dar clases, que podía escribir lo que para mí eran tonterías y había a quien le gustaba leerlas, que si quería podía volver a pintar y hacer cualquier cosa, y ahora es cuando está en mi mano hacer con mi vida lo que yo quiera. 


De todo esto no me he dado cuenta sola, me ha ayudado a verlo la cantidad de gente que me quiere incondicionalmente y tengo a mi alrededor: mi familia y amigos que están ahí cuando estoy contenta, cuando estoy triste, cuando soy pesada, estoy de mala leche o hecha un coñazo, mi sobrino que no entiende de barcos pero entiende de cariño y me lo da, y un entorno en el que encuentro mucho apoyo. La razón de contarlo aquí aun siendo algo triste por lo que he pasado y de lo que me estoy recuperando es por si puede ayudar a alguien que en estos momentos se sienta así: espero de corazón que encuentres ese algo que te haga sentir bien y no lo dejes para otro día, hazlo como lo harías tú aunque te parezca que el resultado no será el mejor, hazlo honestamente. Si lo necesitas pon de fondo Let it go y deja ir eso que te angustia, porque ya se sabe que La señora Dalloway después de asomarse a la ventana y sentir ansiedad por el peso del pasado, se lo pensó mejor, la cerró, y volvió a su fiesta. 






6 comentarios:

  1. A mí me encanta leerte, me encanta desayunar contigo, me encantan tus acuarelas y me encantas TU

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  2. Secretaria! Cambiemos la palabra pobre por la palabra artista! Y a quien no le guste que no mire! Y a crear un blog de ilustraciones de películas.. Digo yo! Que soy la de las ideas descabelladas, y la afortunada por tenerte ahí!

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  3. Yo no sé cómo no he leido esto antes si te tengo en el feed porque mira, me estoy tirando de los pelos. ARTISTA. GENIALOSA. FANTÁSTICA. Me encanta lo que creas, cómo lo creas y por qué lo creas. <3

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    1. muchísimas gracias! me ha emocionado leer esto :*

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  4. Me encantan, las acuarelas, lo que escribes y como lo haces. Has descrito muy bien un proceso de cambio. Eres una máquina. Sigue así.
    Sublime.

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